5 Jahre RadFem Berlin! DPMA

5 Jahre RadFem Berlin! RFB ist nun als Marke beim Deutschen Patent- und Markenamt, dem DPMA, eingetragen.

Auch wenn wir schon früher darüber nachgedacht hatten, hat uns immer das Bürokratische daran aufgehalten und die Tatsache, dass wir uns den Systemen von ihnen unterwerfen müssten. Dann kam der Prozess wegen #DuBistEinMann, und wir steckten vollständig in diesen Systemen, ohne es gesucht zu haben.

Eintragungsurkunde RadFem Berlin DPMAVor einigen Monaten sahen wir, dass die Domain radfem.de von Transaktivisten gekauft worden war und dass ihr gesamter Inhalt geleert und mit transaktivistischer misogyner Symbolik verdorben worden war. Das war ein Alarmzeichen. Wir sagten: Es muss jetzt sein.

Keine von uns käme auf die Idee, transaktivistische Domains zu kaufen, um dort „radfem“-Inhalte zu veröffentlichen. Aber gut: Wir sind eben auch keine Transaktivisten. Wir müssen keine anderen Anliegen entpolitisieren. Wir haben auch nicht das Bedürfnis, uns die Haut von Frauen überzuziehen und zu behaupten, wir seien Frauen — wie in Das Schweigen der Lämmer. Wir wurden als Frauen geboren.

Es geht nicht darum, unsere Arbeit in ein Produkt zu verwandeln. Es geht darum, den Namen, die Geschichte und die politische Arbeit zu schützen, die über die Jahre entstanden sind: unser Archiv, unsere Texte, unsere audiovisuellen Materialien, unsere theoretische Arbeit und die Kontinuität, die daraus gewachsen ist.

In den letzten Jahren haben wir immer wieder gesehen, wie feministische Begriffe, Symbole und Räume vereinnahmt, umgedeutet oder ihres ursprünglichen Sinns beraubt werden. Das betrifft nicht nur Debatten, sondern auch Namen, Domains, Konzepte, politische Bezugspunkte und unsere feministische Geschichte.

Wenn Begriffe, die mit den Rechten von Frauen und der feministischen Geschichte verbunden sind, plötzlich von Akteuren benutzt werden, deren Positionen Frauen schaden, wird klar, dass diese Kämpfe nicht nur auf der Straße, in Texten oder in Institutionen stattfinden. Sie werden auch auf symbolischer Ebene geführt.

Deshalb war die Eintragung der Marke für uns eine notwendige Grenzziehung, um zu schützen, was wir aufgebaut haben. Es geht nicht darum, Debatten zu begrenzen. Es geht auch nicht darum, eine ganze politische Strömung zu besitzen. Radikaler Feminismus gehört keiner einzelnen Gruppe. Aber die konkrete Arbeit, die unter dem Namen RadFem Berlin entstanden ist, hat eine Geschichte, eine Haltung und eine Verantwortung.

Unsere Gruppe entstand vor fünf Jahren, genau heute, aus der Notwendigkeit heraus, innerhalb eines radikalfeministischen Rahmens zu denken, zu schreiben und politisch zu handeln. Dieser Rahmen hat uns geholfen, Entwicklungen wie Transaktivismus, die Sexindustrie, Pornografie, Drag, Gewalt gegen Frauen und den Verlust von Räumen, die frühere Generationen von Feministinnen erkämpft haben, frühzeitig zu analysieren und öffentlich einzuordnen.

Die Markeneintragung schafft daher nichts Neues aus dem Nichts. Sie bestätigt etwas, das bereits existiert: eine gefestigte politische Linie, eine kollektive Praxis und eine Geschichte, die vor politischer Auslöschung geschützt werden muss.

ES

RadFem Berlin está ahora registrada como marca ante la Oficina Alemana de Patentes y Marcas, el DPMA.

Si bien antes habíamos pensado en hacerlo, siempre nos detuvo lo burocrático y el hecho de tener que someternos a los sistemas de ellos. Luego llegó el juicio por #DuBistEinMann, y estábamos completamente sumergidas en esos sistemas sin haberlo buscado.

Hace unos meses vimos que el dominio radfem.de había sido comprado por transactivistas y que todo su contenido había sido vaciado y viciado con simbología misógina transactivista. Eso fue una alarma. Dijimos: tiene que ser ahora.

Ninguna de nosotras pensaría en comprar dominios transactivistas para publicar contenido “radfem”. Pero bueno: tampoco somos transactivistas. No necesitamos despolitizar otras causas ni tenemos la necesidad de vestir las pieles de mujeres asegurando que somos una, como en El silencio de los corderos, porque nacimos mujeres.

No se trata de convertir nuestro trabajo en un producto. Se trata de proteger el nombre, la historia y el trabajo político que han surgido a lo largo de los años: nuestro archivo, nuestros textos, nuestros materiales audiovisuales, nuestro trabajo teórico y la continuidad que ha crecido a partir de todo ello.

En los últimos años hemos visto una y otra vez cómo términos, símbolos y espacios feministas son apropiados, reinterpretados o vaciados de su sentido original. Esto no afecta solo a los debates, sino también a nombres, dominios, conceptos, referencias políticas y a nuestra historia feminista.

Cuando términos vinculados a los derechos de las mujeres y a la historia feminista son utilizados de pronto por actores cuyas posiciones perjudican a las mujeres, queda claro que estas luchas no tienen lugar únicamente en la calle, en los textos o en las instituciones. También se libran en el plano simbólico.

Por eso, para nosotras, el registro de la marca fue una delimitación necesaria para proteger lo que hemos construido. No se trata de limitar debates. Tampoco se trata de poseer toda una corriente política. El feminismo radical no pertenece a ningún grupo en particular. Pero el trabajo concreto que ha surgido bajo el nombre de RadFem Berlin tiene una historia, una postura y una responsabilidad.

Nuestro grupo nació hace cinco años, justamente hoy, de la necesidad de pensar, escribir y actuar políticamente dentro de un marco feminista radical. Este marco nos ha ayudado a analizar y situar públicamente, desde una etapa temprana, desarrollos como el transactivismo, la industria del sexo, la pornografía, el drag, la violencia contra las mujeres y la pérdida de espacios conquistados por generaciones anteriores de feministas.

El registro de la marca, por lo tanto, no crea algo nuevo de la nada. Confirma algo que ya existe: una línea política consolidada, una práctica colectiva y una historia que debe ser protegida ante el borrado político.

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